miércoles, 1 de julio de 2009

De momento no sufro de locura... pero la disfruto a cada momento¡¡¡


Los burgueses de Calais

Monsieur, sería una gran desgracia permitir que esta gente muera de hambre si podemos encontrar una alternativa. Estoy convencido de que cumpliría la voluntad de mi Dios si me ofreciera por estas personas y me entregara así como el primero en salir descalzo y con la cabeza descubierta, vestido en camisa y con una soga alrededor de mi cuello y me entregara a la voluntad del rey inglés.

Estar a solas con un enfermo mental es descubrir un mundo oculto tras el cual se sufre el doble, lo de dentro y lo de fuera. Es dificil mirar a la cara de alguien que parece que la tiene de cera, con los ojos brillantes y hundidos en unos huecos que sobresalen más de los normal, dejando bordes donde los párpados se clavan como agujas que también duelen a esa mirada hacia dentro que el enfermo hace, donde descubre ese terror de imágenes, a veces radiales, en otras superpuestas y con banda sonora de sonidos, voces donde los coches hablan, las motos insultan, el aceite te anima a matar o las paredes te piden que saltes por el balcón.
Un joven sin vida, con una hermosa faz de cera y ojos profundamente negros, pestañas salidas de pinturas gitanas de Romero de Torres, labios carnosos y rojos que hablan de derechos sin obligaciones, manos de dedos largos y huesudos, mirada perdida que sale de un mundo negro a otro sin futuro, tristeza de un alma que no recuerda historia y no busca dejar huella en el mañana incierto, en soledad, sin amor ni sexo provocado por una impotencia de antipsicóticos, relajantes, inductores del sueño...
Una escucha que intenta ser efectiva y se ve perdida, a veces, entre recuerdos propios que tocan el alma y encuentran identificaciones, pérdidas, traiciones de amigos que abandonan, soledades de llanto y miradas negativas a los tiempos que no se ven venir ni llegan cuando se les esperan.
Y entonces encuentras que la risa, el humor, la caricia de unos dedos que se dejan recorrer con aporte de seguridad, de compañía, sin temor a la violencia que podría surgir de esos ocultos que aconsejan matar, del yo que está dentro y sale buscando protección tras el ataque.
Sabes que no salvas el mundo, solo apaciguas un mar interior que bulle y ruge como hirviendo, rompiendo las serenidades falsas que aportan las adicciones, un tabaco continuo, el hachis y la coca, la mezcla y la medicación gratuita que cura y sirve para unir a productos que excitan, que sacan fuerzas al cuerpo inerte, pasivo y doliente, gastado por los dolores internos de una mente herida.
Te atreves a sacar el dragón que lanza fuego desde dentro, a través de una boca que insulta, de una mente que se niega a regir pues ello implica compromiso, relación, descubrirse, encontrarse, soportarse y quererse, respetarse... mirar al mañana y construir... demasiado para una sola persona, enferma y complaciente con su propio dolor, que encuentra en sí el morbo que facilita el estar mal, saberlo y regustarlo como si de una boca llena de sabor a regaliz se tratara.
El sabor a regaliz que se hace patoso, como el olor a muerte; cuando se huele un muerto no se olvida nunca, estar cerca es sentirse inmerso en algo pastoso, que lo envuelve todo, que nos deja pequeños en algo que no controlamos y que nos hace el respirar más pesado, más gordo, más intenso, un olor como el olor a gas, como el de fango, como el de lo negro que lo cubre todo, como el de las voces que salen del dragón e inundan lo que vemos.
Y entonces ries, sacas recursos, recuerdas que estas para ayudar, para acompañar, tender dedos que agarren dedos, poner puentes entre las palabras y establecer comunicación con el niño agredido en el ayer y mirar a los ojos del hombre del hoy con cara de sera, es entonces cuando sientes, cuando encuentras la verdad de quien miras y te mira, cuando tocas el alma de un ser sensible y sabes que está venciendo al dragón, que su boca de fuego ahora es de humo, que apagó el incendio interior y te mira, con sus ojos negros clavados entre párpados espadas metidos a puñaladas en la cara de cera, y los dedos se avergüenzan de tocar los tuyos, se echan para atrás, van sucios de tabaco, de coca, de mezcla, de humo de quemar adicciones... pero van sin temblor, distintos a como vinieron.
Y descubres que no sufres de locura, pero esa locura de estar allí, en el momento, en el tiempo preciso... te hace disfrutar de tu propia locura y es entonces cuando... sonries, sacas tu corazón al fresco de la calle, lanzas una mirada hacia el azul del mar que se ve por la ventana de tu despacho, preguntas... "¿Estas bien?"... "No, pero estoy contigo"... y sabes lo que dice, lo que siente no pero sí lo que quiere sentir... y tu, en ese momento, eres un poco más feliz, él lo nota, te preguntas a ti mismo... "¿que hice?"... "ESTAR, SOLO ESTAR".
Y recuerdas lo importante que es estar, lo que te dolio cuando no estuvieron, el daño que hiciste cuando no estuviste... y te pides perdón, a tí y a quien no puedes pedírselo, te prometes que lo harás y cuando te quedas solo lloras.
De momento no sufro de colura... pero la disfruto a cada momento¡¡¡
En la noche te vas a un concierto, eres un privilegiado porque Ara Malikian toca para ti, para muchos y tambien para tí, y... como si te la dedicara, interpreta de forma magistral "Lágrimas de cera", una lágrima rueda por tu mejilla, no la evitas, la dejas caer y se va en ella todo lo negro de la mañana, de la soledad compartida, de tu estancia a solas con un enfermo mental.
Sigues viviendo y gozas del maravilloso mundo de un hombre que habla a través de sus dedos, su violin y su música, descubres que el sentimiento y su descubrimiento es común a quienes son sensibles, no te encuentras diferente y te sumerges entre las notas, la dulzura y el suave acariciar de una melodía, eres feliz, lo justo pero feliz.



1 comentario:

fabi dijo...

Yo solo puedo decir, en mi humildad, que es un verdadero placero ser tu amiga. Lo que puedes trasmitir atraves de tus palabras es puro sentimento, sentimento de persona sensible y humana.
Y por eso soy feliz, tan solo de conocerte "virtualmente".
Un abrazo verdadero