lunes, 30 de marzo de 2009

Hoy las lágrimas no permiten mirar más que al interior

El autobus subía la serpenteante carretera, camino de las nubes, buscando una tierra cubierta de blanco; éramos locos tras la alegría, nos habíamos propuesto pasar un día de sol y nieve entre risas, comida fría, tabaco, poco dinero y pastillas, siempre las presentes pastillas para acallar las voces que se cuelan dentro y que hacen, de vez en cuando, que sufrais por no poder controlarlas, gritando y mirando sin mirar, golpeando sin saber donde se da y huyendo de un infierno que se llama psicosis, esquizofrenia... y otras cosas a las que el hombre ha decidido dar el nombre conjunto de locura. Ni nuestros consejos, ni aún el sofocante calor del día hizo que dentro del autobús desaparecieran gorros, guantes, plumones y demás protectores contra el esperado frío.
Mirabas y decias... "Ay que vé, ay que vé¡¡¡". Movías la cabeza como siempre, pausadamente y balanceando esa desesperación de hartura que te acompañaba desde el amanecer, reías, tus grande ojos verdes miraban y no veían la realidad, no percibían lo que había frente a ellos, pero sabían intuir que era alegría lo que el momento daba y hacían llegar la orden al cerebro de que se debía sonreir, pasara lo que pasara.
Estuviste "sembrao" durante todo el día, tus gracias, las expresiones de siempre pero de golpe y en conjunto, todas en la misma mañana, dadas a quienes te invitábamos a café, a té, a quienes no podíamos hacer nada ante ese ímpetu que te hacía zamparte tres bocadillos en menos tiempo que uno solo... tú reías, eras feliz, querías que nos fuésemos !ya¡, siempre tenías prisa por ir a ningun lado.
Te sentabas a mi lado y me pedías una sonrisa, que no estuviera tan serio y hablara así, que estábamos en el campo y en la libertad, que fuera alegre y te mirara así, con alegría, necesitabas alegría, querías ser alegre.
Esta mañana me han dicho que estas muerto y aún quiero pensar que es mentira, que no es verdad porque aun escucho tu risa, tengo grabadas a fuego tus imágenes, miramos las fotos del día último en que estuviste junto a nosotros y no hace ni 48 horas.
Te bebiste la vida a chorros, de golpe, entre locura y droga, huyendo del miedo a escuchar voces y ver imágenes de muertos con cabezas cortadas, escapando de la misera de verte solo cada día más, entre gentes que te cuidaban, te respetaban e intentaban rehabilitarte, siempre rehabilitarte, sin dudar ni dejar creer por un segundo en LA REHABILITACIÓN.
Te has muerto y de nada sirve lo que hicimos, ni ejercicios para el área neurocognitiva, ni juegos, ni risas, ni música, ni psicoballet, jardinería, o participar en la revista, o disfrazarte en el carnaval, o estar en la moraga de la noche de San Juan... la próxima barbacoa tu no vas a estar.
Nuestro trabajo no ha sido nada, hoy el sentimiento de frustración no nos permite hablar más de salud mental, no quiero tener trato con nadie que tenga que ver con "eso... LA SALUD MENTAL", hoy no, y es porque te has muerto tu y se me ha muerto un poquito de la esperanza que llevo cada mañana a mi trabajo; esta noche tendré que rebuscar entre la almohada más esperanza para ir mañana recompuesto y poder trabajar con quienes, como tu, estan locos.
Te ha fallado el sistema amigo, ese sistema que no ha sabido trabajar tus dos patologías, que no supo dar respuesta a la politoxicomanía y a tu problema mental, eras dual y no sabemos trabajar con duales, no nos prepararon para ello y no hay sitio para vosotros, cada día falta más sitio para muchos en esta sanidad que falla.
Dicen, y no me creo, que te has muerto de una sobredosis, yo se que es mentira, a ti se te ha reventado el corazón de querer, de añorar a tu padre, a tu madre, a la libertad, a la risa, a ser niño y estar sano, a tus tiempos donde eras alegre y feliz, aquel tiempo donde decidiste ser niño para siempre porque ser adulto no compensaba. Te has movido por mundos de miseria, de dolor y tristeza, por sitios de los cuales no se sale bien si vas una noche, y tu salias; saltaste por un balcón para salvar la vida mientras alguien te acuchillaba, viviste a prisa comiendo todo como si se fuera a derretir en tus manos, te metiste lo que te caia cerca para no escuchar la miseria de las voces que te hablaban de doce apóstoles con cabezas cortadas y te ha matado la droga que te pasó cualquier cabrón que estará durmiendo su casa, tranquilamente, con algo más de euros en el bolsillo y un cliente menos.
Y tu te has muerto para siempre, para no volver y ser cenizas en un cementerio donde colocan a los muertos por si resucitan el día de mañana, sin saber que tu resucitaste cada vez que tuviste una crisis, un delirio o una huida de algun sitio peligroso.
Tenias gracia puñetero¡¡¡ y eso te salvaba de todo, menos hoy que no te salvó de la muerte.
Un día entero sin querer pensar en tí, en los que son como tu, en esos para los que también trabajo y por los que bajo cada mañana al lado del mar, a reir, a mirar, a ser normal entre vuestra normalidad, a llenar los tiempos muertos que deja vuestra dolencia... y ahora puedo hablar, necesito contar a esta nada cibernética que te has ido para siempre, que podremos mirar tus fotos y llorar, de impotencia, porque no podemos hacer otra cosa, como siempre; somos un trocito más de esa cadena que te ha fallado y se llama sistema, otro fallo más y nos escondemos en que "fué un ejercicio de tu libertad", será, sí será asi, pero eso no hace que duela menos.
Ahora, al menos, se que te has muerto habiendo descubierto que la nieve es fría, que no lo sabías, de un frío más grande que la coca.




1 comentario:

fabi dijo...

Haykus querido,
he leido con mucha atenciòn tus palabras de hoy, y mas que decirte lo siento, no se propio que mas decir... lo has dicho todo tu tan bien, que me has quitado todas las palabras...
tienes un trabajo particular, y necesitas de mas fuerza de nadie cuando pasan estas cosas...
una flor y una plegaria por tu amigo, desde aqui, no puedo hacer mas....
Un abrazo con cariño