lunes, 21 de junio de 2010




Una maravila de fusión, extraordinaria Yasmin Levy

domingo, 20 de junio de 2010


La mañana transcurre serena entre las sombras de los grandes árboles en el jardín botánico de la Concepción, este jardín histórico que me tiene el alma robada y me lleva a tiempos pasados de un romanticismo que aún perdura en mi alma y juega a fundirse en este regalo que hizo un enamorado a su amada, gentes pudientes que dejaron para siempre este preciado tesoro a Málaga.
Mis habituales compras en la tienda, reponer el agua de glicinia con que me gusta perfumarme, termos con motivos florales para regalo, reponer mis semilleros y darme el gustazo de un buen café acompañado de un strudel de manzana y helado, a refrescar la mañana entre las sombras, antes del paseo por el jardín; hoy más corto pues el whifi me permite traerme el trabajo pendiente aquí, entre cantos de pájaros, flores y árboles frutales, entre maravillas atesoradas desde hace siglos y cuidados por manos jóvenes que aman la naturaleza, un goce para los sentidos.
Recorro los estanques de ranas y loto, están en plena floración y me llenan la retina de rosados, amarillos, blancos puros y naranjas, inundando el ambiente de un olor fresco, a vida y a sereno, a recuerdo de tiempos infantiles donde la ropa se tendía en el patio blanco y el niño jugaba entre las mariposas blancas, ancestros de las que hoy revolotean entre mis piernas y el bastón.
Las amplias sombras dan cobijo a los visitantes, numerosos para ser domingo y gozosos de encontrarse entre esta maravilla natural, entre las cientos de especies arbóreas, plantas de hornamentación floral y limones que aún refrescan un paseo bajo el calor malagueño y la dulce brisa del día.
El alma encuentra el paso de nuevo, la semana termina bien y anticipa noches de playa y hoguera de San Juan, moraga malagueña de chorizos y brochetas, de risas y amistades, de trabajo nocturno sanando heridas de almas dolidas, de cuerpos que se dejan tocar de nuevo y de voces extrañas que no impedirán la alegría de estar juntos y bañarse esperando las siete olas, tirando lo malo, alejándolo y dejando que la magia de una noche feliz traiga lo fructífero y la seguridad en que todo puede ser mejor.
El verano se mete mañana de golpe y traerá tiempos playeros de risas de niños, de caricias de amigos y de convivencia en paz, en la frescura de mi hogar y en el tiempo sin tiempo de nuestras vidas.

sábado, 19 de junio de 2010


Noche mágica de sones traidos de Cabo Verde, en la dulce y maravillosa voz de Nancy Vieira; semana de cultura, cine, teatro, concierto en la noche del sábado y música andalusí mañana. Buenas compañías de seres queridos, de almas compartidas y de tiempos en sinceridad; encuentros que la vida pone delante y uno se agarra a ellos para vivir mejor.
Dias de lecturas y paz en compañía, ala espera de un verano caluroso y entre brisas marinas, un goce la existencia.

Salif




Cesarea Evora

martes, 15 de junio de 2010

e la nave vá¡


AMADO NERVO
En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

lunes, 10 de mayo de 2010


Se acaban los días de serena estancia en mi lugar en el mundo, ese rincón con lagarto histórico que el azar me puso un día entre el camino de la vida, cuando las fuerzas se agotan y el alma partida por siempre no encuentra consuelo en su estancia y hacienda.
Días de risas, llantos, caricias, mirando la vida como crece y unos ojos despiertos como nunca ví me encuentran y buscan como portador de un biberón y regalan risa fresca y limpia. Reconociendo los celos que provoca la nueva vida en mi ciclón particular que llamo Hugo, sintiéndome hermano y "chacho" a la vez, entre la familia buena que me acogió entre los suyos y así me cuenta.
Ese rincón está junto al lagarto histórico que duerme el sueño eterno entre las calles de piedra, en el barrio antiguo y sencillo, donde encuentro el queso que me gusta, el vino que acompaña tertulias, los dulces que solo se hacen aqui y las tartas para celebrar el cumpleaños de la amistad y los tiempos que pasan por la vida de quien me quiere y quiero.
El día se presenta desapacible, nublado y lluvioso, decido ir caminando a la busqueda del autobús que ha de retornarme a mi ciudad nueva, dejando aquí otro cachito de corazón entre las piedras para asegurarme que tengo que venir a recogerlo, a ponerme en paz conmigo y la vida, a encontrar una mano que me roza y acaricia, que me entrega lo suyo y recibe lo que tengo, que me hace feliz en la sencillez y reconoce que siendo así es como se está bien.
Nunca fuí persona compleja, el hombre solo está solo por simple, aun en contra de opiniones varias, pero es así, la complejidad no forma parte de esta alma recompuesta a duras penas y que va paseandose por lugares reconocidos y vividos, que gusta de sentirse apreciado y mostrar su aprecio que, en definitiva, es simple y se entretiene entre lecturas complicadas.
Tiempos de paz del alma y de vida madura, sientiendose más viejo, más solo o con menos gente y más entero, me gusta esto, me gusta como huele Jaén, el sabor de sus cosas, el acento de sus gentes, la piedra de sus casas y el ruido mañanero con que me levantan los pájaros que esta primavera inundan la plaza del lagarto, la primera visión que reciben mis ojos al levantarme, al mirar por mi ventana y encontrar la seguridad de que me encuentro en un reino, santo o no, pero mi reino.
Gozo del tiempo cuando estoy aquí, siento perderlo cuando me voy, hoy es el día de la partida, de la esa que anticipa un regreso, me hace feliz estar aqui.

domingo, 4 de abril de 2010

Hugo y Martina



Unos ojos impresinantemente abiertos miran hacia arriba, vienen acompañados de amplia sonrisa que deja escapar el sonido de la risa que sale de dentro, bien dentro, y es risa franca y ronca; los ojos miran al hombre solo y están en una cabecita de piel blanca que surge como nenufar abierto en la noche del fondo de una toalla envuelta, abrigando un cuerpecito de tres meses y pico de vida, ese que tanta dulzura da a una familia repleta de amor y cariño, a dos jóvenes padres que crean vida a partir de la humidad y sencillez, gente sana de tierras del Santo Reino antiguo y puerta de cultura, aceite, buen vino y tapas exquisitas.
Un precioso niño de nombre de letras francesas que tambien suelta la franqueza de su risa al soplarle la barriga en un juego donde el hombre solo se convierte en troll que se lo come entero; tres largos años ya en los que esta delicia de crio, parlanchín e inquieto llena las horas y agota a los responsables de su crianza.
Sábado de largos paseos que acaban envueltos en el olor de las glicinias del Jardín Botánico, entre cascadas de agua y magnolios en flor, junto a palmeras cubanas y jardines japoneses, a la orilla de un lago succionando el ácido de kumcuats cogidos a hurtadillas y despiste del jardinero de esta delicia malagueña, fruto del amor romántico de jóvenes ricos entregados a saber gozar y estar con sus amigos, habían creado hasta un pequeño edificio, "la escuelita", para atender a los niños de sus amigos cuando se venian temporadas a esta casa de descanso.
Se acaba la semana y el hombre solo se vuelve a quedar solo, tras la marcha de los ojillos grises que salen de la toalla envueltos en vida y alegría, llenando la casa de risas, llantos, saltos y miles de colores sobre dibujos de Bob esponja, arenita y Patricio... entre peluches de semillas de lino que se calientan para dormir al abrigo de las noches frescas que aun nos deja la primavera, entre tambores y olores a incienso, junto al mar y marineros guapos y altos que acompañan a la Soledad...
Unos dias más y el hombre marcha a Jaén para hacer más leve la despedida y disfrutar de un masaje en el spa jiennense, gozando los últimos días de gloria.
Son años ya desde que un alma partida, cuando la otra mitad se fué para siempre en lenta agonía de cáncer, dejando sin vida a un hombre cada día más solo y metido en sí, hermético como nadie; un hombre que encontró la sonrisa nueva entre amigos crecidos donde los olivos, bajo la sombra de un castillo hermoso y de unas gentes buenas, que se entregan a la amistad y te salvan la vida que te queda; años donde se ve crecer un amor, crear una familia, sentirte unido en fraternidad a los hermanos que se abren a ti, que aprenden a venirse a tu/su casa y gozar del azul del mar, de la sal de esta tierra y de la brisa, en ocasiones, tornada vendaval; amigos abriendo las puertas de su casa para tí, de su familia para tí, de su vida para tí, sin miedo a tí, sin negarte como otros hicieran y sin pensar que perjudicarles pudieras de algun modo, sabedores de que el cariño recíproco crece en ambos lados, por muy alejados que esos lados estén y por mucha tierra que se ponga de por medio.
Regreso de nuevo, en tiempo de resurrección a ese Jaén que me hizo nacer de nuevo entre lenguaje de manos y signos que me abrio a un mundo de gentes sanas, sin oscuros rincones ni inexplicables temores; a pasar horas junto a quien me supo escuchar en tiempo de penuria sentimental, de dolor de pérdidas y de esperanzas nacientes.
A mis pies Martina duerme dulces sueños sin pesadillas, dormir profundo que deja las manos, siempre inquietas, reposando sobre un osito de amor y un arlequín divertido. El hombre solo mira los primeros pasos en la vida de un ser delicioso y cuidado por el principe que ve peligrar su trono pero sabe querer a la rival, sabe que la niña que veía negra dentro de su madre y que ahora es blanca ni le quiere quitar nada y solo lo necesita; esa pequeña cabeza que nos rie y sale al mundo, recien bañada, con ojos abiertos y queriendo apropiárselo todo en una mirada, buscando nuestros brazos para ser alzada y reinar mejor su reino, busca el cariño que todos necesitamos, el mismo de siempre, la protección que una mano da y la seguridad que el simple roce de una piel cariñosa hace crecer en nuestro interior.
Doy gracias por ser afortunado, por poder sentirme acariciado y por sentir como mis seres cercanos suplen mis carencias, mis negares y mis miedos que los hay; me siento crecer aun como persona y me veo joven en el tiempo de un hombre que comienza a usar el bastón coqueto con más frecuencia y se queja de vez en cuando al levantarse, pero que sabe y quiere mantener su casa abierta al amor fraterno que dan sus gentes encontradas a lo largo de la vida.

jueves, 1 de abril de 2010

Días hermosos de azul turquesa en el mar y claros entre nubes blancas en el cielo, las calles huelen intensamente a azahar, los cirios son apagados a cada instante por la brisa de esta ciudad marinera y el tráfico es un caos entre miles de turistas y malagueños que han decidido hacer grande a esta Semana Santa de procesiones; aquellos que huimos en la ciudad buscando un rincón donde poder disfrutar del verdor de un parque, de la risa de los niños que hoy pueblan mi casa y de una buena compañía amiga junto a un libro de historia, nos la vemos y deseamos para tomar el autobús adecuado que no tenga que parar una hora y pico a que termine de pasar el último nazareno de Jesúa el Rico, o del Cautivo o de la Esperanza... El jardín botánico de la Concepción es un buen lugar para encontrar la tarde apacible que entre glicinias, en el cenador de los Marqueses de Loring, se hace llevadera y hermosa.
Allí, en casa, cambiando pañales y dando biberones, haciendo explorar de alegría barriguillas blancas que sacan la risa franca y fresca de un bebé, sembrando tréboles de cuatro hojas, mirando y casi tocando el olivo que va en procesión dando sombra a un Jesús en el prendimiento que pasa rozando mi terraza, junto a una taza de té que esconde vino espumoso para disimular la irreverencia cuando somos el objetivo de todas las miradas de la calle, entre risas y amigos, preparando la cena de un viernes santo donde vendrán a casa más amigos a ver salir la hermosa Piedad, mi vecina todo el año y que ahora sale a la calle si el tiempo no lo impide, que parece ser que no... es donde uno encuentra el cariño de la amistad, esa que es libre y libre te deja, la que se va fraguando a lo largo de los años, con los errores y los perdones, con las risas y los llantos, pero siempre con la mano tendida y dispuesta a sostenerte cuando te vas a caer.
Y es que quiero a mis amigos que lo son, soy querido por ellos y me siento bien, muy bien de ser feliz en soledad, dejando que mi libre albedrío lleve mi vida por donde place, encontrando alegrías y penas, encuentros y soledades, compañías y dichas que luego resultan vanas.
El sol parece haberse confabulado y nos regala paseos largos por parques frescos, repletos de una naturaleza que renace, como los objetivos vitales, como los niños recien nacidos y que crecen, como el mayor que me cuenta cuentos inventados al calor del cariño y la confianza en quien te protege, en quien sabes que te quiere bien y te deja libre para ser y crecer.
Y la vereda sigue por la playa de un hombre que mira por la ventana, entre jacintos que ya dejaron de florecer y tréboles que van naciendo.
La vida sigue y la casa se llena de alegría.
Regreso a la ciudad del Santo Reino por unos días y me refresco del calor humano que tanto añoro, a comer lentejas en el barrio de la Magdalena, a tomar vino en San Ildefonso y callejear por las calles antiguas de una ciudad que renace continuamente. Y es que cuesta tan poco ser feliz...¡¡¡





No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la Vida,
no tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomás en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.

No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser.

Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.

En estos días pensé en mis amigos y amigas, y entre ellos apareciste tú.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas ni concluías la lista.

No eras el número uno ni el número final. Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.

Basta que me quieras como amigo.

J.L.Borges