martes, 14 de abril de 2009

Una primavera llena de vida


En las mañanas de la primavera, cuando los rosales, que ahora brotan en la terraza del "hombre solo", sacaban sus brazos y los iban extendiendo al sol, prometiendo llenar el patio de rojos, amarillos, naranjas y blancos, sobre todo blancos, como las mariposas limoneras que bajaban a posarse sobre las páginas del libro que el "niño alegre" sostenía entre sus manos, letras que hacían volar una imaginación nacida para eso... volar, irse con las mariposas y las palomas, también blancas, de un patio cordobés que se preparaba blanqueándose para recibir al verano y dejar que las uvas negras de la parra colgaran en un, cada vez más cercano, Agosto y pintaran de morado los labios de un niño que volaba por tierras desconocidas, entre gentes que hablaban otro idioma y hombres que estaban en la luna robando manzanas... en esas mañanas de la avanzada primavera, un futuro hombre solo tenía el capricho de escuchar los ruidos y sentir las patadas que el futuro bebé daba en la panza de la primeriza, venida a la casa para reposar y salvar el incierto nacimiento. Ella le invitaba cada vez y juntos jugaban a soñar como sería, que color de ojos tendría, que querría ser de mayor y donde viviría...
El "niño alegre" le hacia la firme promesa de dejarle leer todos sus libros y buscaba música dulce para serenarle allá dentro, en el vientre de la primeriza asustada y de piernas hinchadas, corazón dolorido y carnes moradas por antiguos golpes recibidos, cuando era de otro y no era feliz.
En esos días el tiempo se paraba entre la música que el niño adoraba, entre las flautas mágicas y las arias de mujeres gordas, de peinados imposibles y vestidos serios, con la boca abierta, muy abierta y guerreros a sus pies rogándoles sus amor.
El sueño de los dos era que ese futuro naciera abrazado a un libro, como ellos lo estaban, buscando el sonido de una música que sería su primer recuerdo, antes de nacido.
Y en una primavera, nueva también, como esta, entre jacintos que nacen en un cristal, rosales rojos, amarillos, blancos y orquídeas blancas también, entre meninas y hadas, protegido por mariposas multicolor y recuerdos de una vida intensa... el "hombre solo" mantiene, a través de un hilo telefónico, la esperanza de que esa nueva vida que se gesta en Jaén, allá entre olivos, rodeado de cariño y deseo de que venga, que abrace los libros que el hombre promete entregará para que juegue con las palabras a soñar y ser más persona, escuchando músicas que templen su alma y le doten de la serenidad que un hogar como el suyo, al que viene, le haga feliz.
Será Diciembre cuando esa vida nueva nazca y ya le esperan las mariposas blancas, entre paredes blancas, para una primavera nueva de colores rojos, amarillos... y del color que su alma quiera que sean, entre verdades, cariños, dolores que traerá la vida y abandonos que sufrirá en el camino... mientras tanto se formará para poder patear ese vientre que le acoge.
La vida nace siempre, con sentencia de muerte, pero siempre... siempre nace.


Erase una vez, un mariposa blanca
que era la reina de todas las mariposas del alba,
se posaba en los jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.
Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
más llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se.
Jardines,
entre las flores más bellas,
y le susurraba historias al clavel y a la violeta.

Felíz la mariposilla, presumidilla y coqueta,
parecía una flor de almendro
mecida por brisa fresca…
y llegó un coleccionista, mañana de primavera,
y sobre un jazmín en flor,
aprisionó a nuestra reina
la clavó con alfileres, entre cartulinas negras,
y la llevó a su museo de breves bellezas muertas,
las mariposas del alba lloraban por la floresta.

Sobre un clavel se posó, una mariposa blanca
y el clavel se molestó,
blanca la mariposa y rojo el clavel,
rojo como los labios de quién yo se
rojo como los labios de quién yo se

Lole


3 comentarios:

Carlos dijo...

"Un nacimiento es la alegría del presente y la esperanza del futuro". Un nacimiento es el mayor milagro que pueda existir, ya nos contaras cuando llegue Diciembre y una nuea primavera vuelva a llenar todo de luz y alegría.

fabi dijo...

La vida nace siempre... rodeadas de mariposas coloradas, como las flores de la primavera.
Cada vez que leo lo que escribes, puedo imaginar lo que sientes.
Gracias amigo por tu lindas palabras y la canciòn la he escuchada mas veces. Bella, llena de pasiòn!
Un abrazo lleno de mariposas coloradas hasta ti, amigo y hasta pronto!!!!!

Nancy dijo...

Que hermosas tus palabras que has dejado en mi blog!!! Gracias por la paz que me deseaste, la necesito...
Un abrazo desde Argentina!!!