sábado, 11 de junio de 2011

Huele a verano

Va llegando el calor, se acercan momentos donde mi casa se llene de gritos, carreras, juguetes, mil artilujios para la playa y risas... muchas risas, cariño y alguna que otra llantina; se apoderan de mi tranquilidad y solidad, me dejo robar por unos días y me dejo llevar al eterno juego de la vida. Mañana iré a ver si los lotos ya florecieron en el Jardín de la Concepción, leeré en algun banco a la sombra, dejaré que pasen las horas sin enterarme y seguiré pensando que soy feliz.

domingo, 29 de mayo de 2011

Ni una lágrima más sobre el mundo¡¡¡




Plus rien ne m'étonne

Tiken Jah Fakoly

Composición: Tiken Jah Fakoly

{Refrain:}{x2}
Ils ont partagé le monde
Plus rien ne m'étonne
Plus rien ne m'étonne
Plus rien ne m'étonne

Si tu me laisses la Tchétchénie
Moi je te laisse l'Arménie,
Si tu me laisses l'Afghanistan
Moi je te laisse le Pakistan,
Si tu ne quittes pas Haïti
Moi je t'embarque pour Bangui,
Si tu m'aides à bombarder l'Irak
Moi je t'arrange le Kurdistan

{au Refrain}

Si tu me laisses l'uranium
Moi je te laisse l'aluminium,
Si tu me laisses tes gisements
Moi je t'aide à chasser les Talibans,
Si tu me donnes beaucoup de blé
Moi je fais la guerre à tes côtés,
Si tu me laisses extraire ton or
Moi je t'aide à mettre le général dehors

{au Refrain}

Ils ont partagé Africa sans nous consulter
Ils s'étonnent que nous soyons désunis
Une partie de l'empire Mandingue se trouva chez les Wolofs
Une partie de l'empire Mossi se trouva dans le Ghana
Une partie de l'empire Soussou se trouva dans l'empire Mandingue
Une partie de l'empire Mandingue se trouva chez les Mossi

Ils ont partagé Africa sans nous consulter
Sans nous demander, aïe aïe aïe, sans nous aviser

{au Refrain}

viernes, 22 de abril de 2011

martes, 5 de abril de 2011


Foto: Gregorio Torres



Un paseo entre las glicinias del Jardín Histórico de la Concepción, en buena compañía, hablando del amor, de la entrega, del duro convivir y como afectan los demás al estado anímico del ser amado, los conflictos que afloran cuando se rasga un poco y las lágrimas brotan entre especies protegidas, pájaros que acompañan el crepitar de la tierra y la grava bajo los pies, envueltos en el aroma dulce de las glicinias, mirando hacia las ventanas cerradas de la casa palacio, esperando que el misterio ponga una mirada furtiva de un ser dle pasado tras los cristales, deseando ver correrse una cortina de la casa dehabitada, camino de la asamblea ordinaria donde se rendirán cuentas y a la llamada de Amelia, la campana que nos marca las horas en cuartos y avisa del encuentro.






Al final del encuentro asambleario se disfruta del ágape, vino dulce y saladitos de salmón, espinacas, queso, almendras y nueces, la imprescindible tortilla de patas y la buenísima compañía, serena, pausada, conversaciones de plantas, de amor a la naturaleza, a la cultura, a la música, entre palmeras y a la sombra de especies nuevas, del mundo, salvando el planeta en la medida de lo posible, en nuestro pequeño mundo, proyectando actos futuros, encuentros al caer la tarde, con el cielo en rojo y malva o en la mañana, cuando el azul se funde con el verde del mar y hasta aquí llega su olor, su brisa, su entrega a este parque que salva el alma y la coloca en un XIX, tiempos de cambio en el hombre.
Almuerzo con la amiga del llanto por dentro, al lado del mar, un día gris donde se fundieron los colores, mar y cielo son uno, la playa se ve tras el cristal plena de cañas, de aquello que el mar no quiere y el hombre le entrega, mirando caminar lento a seres con pies al aire, mojando su alma un poquito en el agua salada, templando su sangre con el agua del mar y rompiendo la espuma del mar con sus pisadas. Espetos de sardinas exquisitos, coquinas y salsa de ajo, agua fresca y flan de naranja, sabores de primavera tranquila entre palabras de libros, de letras, de ánimo, de proyectos, de amor renacido tras los dolores y mirando a la pareja feliz, entregada con los años, llenando ánforas de vida pendiente por vivir.
Y vuelve el pasado a la memoria, hoy no duele, forma parte del hombre solo, de su tiempo, de su ser, de su ser lento y pausado, apoyado en el bastón de flores lilas que siempre llama la atención y provoca comentarios, el pelo suelto como gusta llevar al hombre solo en su tiempo libre, cuando se siente libre, sin corsés, sin condicionamientos sociales ni laborales, cuando puede ser el y se deja querer, cuando quiere y hasta es capaz de llorar, de reir, de sentirse pegadito a este mar que tanto añoraba y ahora posee, recordando el mar de olivos que tambien ama, que tambien añora, que también lleva clavado en el alma y el teléfono le deja sentir su verdor por las ondas del aire.
Las fresas de la terraza dieron una flor que crece, comienzan a parir su fruta y los tomates van creciendo, entre rosas pastel que terminan en blanco, al lado de un jazmín que promete su olor entre el rocío de las próximas semanas; el hombre solo gustará de madrugar, de salir al frescor de la mañana y dejarse envolver por la luz que irá naciendo, despidiendo a la luna cercana y dando la bienvenida a los sonidos de tambor y corneta que se aproximan, ya huele a Semana Santa, a cirio, a negro de mantilla, a tela recien planchada y a flores cortadas vistiendo tronos y formando mantos de colores a las Vírgenes que lloran, ya llega el poder abrazar casi el Prendimiento rozando la ventana, se acerca el mirar tras el cristal, el salir a la calle y el encontrar caras reconocidas entre la multitud.
El alma... más tranquila.

domingo, 20 de marzo de 2011





Anoche la luna estaba más cerca de la Tierra, dicen que sucede cada cierto tiempo y no volverá a pasar hasta dentro de veinte años, su luz era inmensa y el azul cobalto del mar, ese que parece sacado de una taza de porcelana china, brillaba de manera especial, más frío que nunca y más mar que jamás; miraba la luna y ponía mil colgantes, pendientes, amuletos, piedras y anillos, todo cuanto se fué acumulando a lo largo de mis años de soledad, desde que te fuiste, y forman parte de cotidianidad, a su luz, puestos durante la noche para cargarse de su luz, de tu luz.
Creía estar a salvo de tu recuerdo, pensaba que te iba borrando de mi mente y de mi cuerpo, de mi olfato y de mi oido, del tacto de mis manos y de mi piel erizada cuando estabas cerca... y era mentira.
Estaba entre mis bonsais, junto al jazmín y el rosal, mirando sus brotes nuevos de primavera nueva, oliendo la albahaca y contando las hojas al trébol de cuatro... y del salón surgió la melodía...





Volvían a reponer la película, esa que tanto se clavó en mi memoria y que me ayudó a reconocerte en mí, a encontrarte un hueco donde meterte y poder sobrevivir a mi soledad desde que no estas. Quise cerrar la puerta y quedarme fuera, en la terraza, a la luz de la luna y así cargarme también de energía para el mañana, limpiarme y bañarme en el rocío que caía durante la noche, pegado a los jacintos que ya se mueren y convertirme en gnomo entre las plantas de mi terraza, olvidarme de tí y de tu recuerdo que me lleva a tí, dejar de sentirme esperando tu llamada, olvidar que me pides que vaya contigo y no voy, dejar dormir a mi dolor el sueño que anhela y esconder mi culpa por no quererte más de lo que aún te sigo amando, huir de mí y no buscarte en las sombras de la calle, ser capaz de olvidarte y no verme siendo un alma ciega que deambula por el mundo palpando realidades que no son tu.





Y no pude...
Entré, volví a ver la película una vez más, maldije a quien la repuso y me bañé con las lágrimas y espuma de dolor, las de siempre aún pasando los años, las que vuelven y no se acaban nunca, las que salen del pozo negro del recuerdo latente y que espera un resorte para salir.
Te encontré en el texto, en las calles de París y sus aguas rios que lo bañan, en las piedras azules de la noche y el brillo de los ojos que aman, en la soledad de las estaciones y el humo de sus trenes, en la melodía que no cesa y Victor Reyes clavó para siempre en mi memoria, en la obra maestra de un amor contado a trocitos y resuelto en una tumba final y miradas cargadas de tristeza, de reproche y perdón.
La mañana llegó fresca y viva, el bastón de colores me esperaba para llevarme al Jardín Botánico, las glicinias están saliendo y el cenador impresiona de nuevo el alma más serena, apacible despues de su orgasmo de dolor nocturno, huele a primavera en el jardín donde los edificios románticos fueron adecentados y las cascadas llenan de frescura el calor que va llenando la ciudad y haciendonos buscar las sombras; me gusta leer en el jardín, pasear la mañana y matar mi tiempo entre palabras de otros, historias antiguas que van poblando mi mente de vidas ajenas, haciendo gozar al hombre, otra vez, de su soledad, envuelto entre olores a fresco, retornando a su casa de olor a canela y naranja, mimando bonsais y volviendo los ojos a un mar que hoy es verde, un verde especial en la mañana anterior a la primavera, un verde más verde, un verde que si no fuera domingo y en la mañana diría que podría tener un fondo de cobalto... serán cosas de la soledad..., aunque en la retina sigue la imagen de un ramo de rosas blancas llegado a las manos el 30 de Mayo.