jueves, 17 de febrero de 2011


Mañana es viernes, me gusta que llegue el viernes; puedo pasear las calles que huelen a mar en cualquier esquina porque está picado, de color verde, como una esmeralda que se mueve mecida por este viento que no cesa.
El frío abraza a la tarde de este jueves, las gentes marchan rápidas a sus quehaceres y, desde mi ventana, veo vidas que se cruzan y no se encuentran, no se paran como suelen hacer, no se cuentan cosas, sus historias, las andanzas en esta tarde que les llevan, rápido, con la mirada al frente y persiguiendo el norte del quehacer vespertino para regresar al calor del hogar, hace viento y eso baja la temperatura, sólo guantes y bufandas permiten el paseo de la tarde, el tiempo en la terraza, ese que se dedica a cuidar los bonsais que ya sacan sus hojas y reponen la poda sufrida, arbolitos pequeños que viven en mi salón, asomados a la ventana por donde el hombre solo mira, esperando salir a la terraza donde una lluvia suave les haga sentirse mejor, limpios. Parece que sonrien los bonsais al encontrarse con el cuerpo fuerte de los jacintos que ya salen, tardíos como a mí me gustan, violetas, blancos, amarillos... forman parte de esta casa desde hace unos años, duermen el letargo oscuro la mayor parte del año y se atreven a salir anunciando la primavera que viene, llenado de olor y color mi terraza, junto a los brotes del jazmín, a los tallos nuevos del rosal, a los pinos piñoneros que sufrieron la castración hace poco y ya son bonsais también. Florencen las calas, salen los tréboles de cuatro hojas, se llena la terraza de vida y espera el olor a cera que vendrá en poco tiempo, las calles llenas de gente mirando arte al aire libre, los olores de pasos que avanzan lentos, la risa de los niños jiennenses que vendrán y los juegos infantiles que hacen al hombre solo retornar a su pasado.
Huele la casa a bizcocho, uno de limón y otro de vainilla, fiesta de San Valentín retrasada, de corazones de cartulina roja y roja, guirnaldas amorosas y música romántica, amores imposibles y bailes donde se aprende a tocar otra piel por primera vez superando miedos, miradas que se encuentran y se reconocen tras el rubor de mejillas que dicen locas, jugar al amor y dejarse llevar por los otros en un celebrar lo que no se disfruta y leer mensajes de cariño, de aprecio, que suben la autoestima en la caja de las caricias anónimas.
Mañana es viernes, se promete un fin de semana de cielo despejado, unos días que permitan pasear por el Jardín Botánico, espacio romántico que fué creado con amor y entregado a la amada, donde se cuece la primavera a fuego lento y se atreve a asomar un poquito su cara nueva en este año, teatros alternativos en esta ciudad que cada día más va subiendo su nivel de actos culturales donde perderse y disfrutar de la creación, mirando historias, no tan ajenas, de amores muertos, dejados, abandonados, de cariños perdidos y caminos que toman direcciones diferentes y nadie entiende la razón, tiempos que se añoran, manos amigas que se recuerdan y siguen apareciendo en sueños, llenando el alma de caricias.
Mañana es viernes y me gusta, es uno de los días más hermosos de la mañana, es un viernes verde, como siempre, de color esperanza, como el mar que tanto huele a mar en este tiempo de picado por el viento fuerte que deja encallados cargueros en la costa, que trae a devolver toda la basura que el hombre tira al mar, olas que traen con furia esa mierda que depositan con orden en la playa y dicen... toma, es tuyo.
Me gusta que sea viernes, que suene el teléfono y alguien quiera pasar el tiempo conmigo, que me pidan minutos de mi tiempo para estar, solo eso, estar, que me acaricien recordándome que me necesitan, que soy útil, que existo y se me quiere, me agrada que me eleven la autoestima, que mis plantas saquen más la cara arriba cuando miro tras el cristal y las acaricio con la mirada, que los bonsais disimulen un temblor suave cuando acerco la mano y quito las malas hierbas de su tronco. Me gusta que sea viernes y mi casa huela a eso, a viernes, a cariño, a bizcocho, a mar, a futuro, a pasado, a recuerdos, a miedos, a orgullo y a silencio, a tinta de tintero y pluma viejos, a libros releidos y nuevos a leer... a vida, a hombre solo que mezcla perfume de naranja y canela sobre su piel y se siente vivo, solo y vivo, amable.





How clear is the night!
The early flowers of the Spring are showing
How warm is the wind!
I can feel your hair in my fingers flowing
Hey! You, you are the sun in my eyes!
And I wanna come to you like the empty sky!
So you can shine in me like the endless dawn
And I can hold you, hold you through the storm.
How blue is the sky!
In your eyes I see my life unfolding
my heart is beating and the world is on fire!
I wanna drink with you this cup I'm holding!
Hey! You, you are the sun in my eyes!
And I wanna come to you like the empty sky!
So you can shine in me like the endless dawn
And I can hold you, hold you through the storm.
Hey! You, you are the sun in my eyes!
And I wanna come to you like the empty sky!
So you can shine in me like the endless dawn
And I can hold you, hold you through the storm.
Hey! You, you are the sun in my eyes!
And I wanna come to you like the empty sky!
So you can shine in me like the endless dawn
And I can hold you, hold you through the storm.
Hey! You, you are the sun in my eyes!
And I wanna come to you like the empty sky!
So you can shine in me like the endless dawn
And I can hold you, hold you through the storm.

sábado, 8 de enero de 2011

La mañana sJustificar a ambos ladose presenta más fría de lo habitual en mi reino soñado, me gusta levantarme temprano, quizás sea costumbre de viejo que me va llegando o el alma que durmió suficientes horas tras el ajetreo del viernes, de las risas, de los gritos, las carreras tratando de perseguir a la pequeña de un año que escapa huyendo con toda la alegría que puede albergar su cuerpecito, queriendo liberarse de las manos que luchan por atraparla, segura de su dominio en esa gran libertad que descubrió, el andar.
Mi santo reino jiennense me abre la puerta de lugares nuevos, historias nuevas, el archivo provincial y su claustro hermoso, el de los cuatro cipreses y la pequeña fuente enmedio; casas que se caen y levantan transformando una ciudad que vive en sus calles, sus tabernas y sus pequeñas placitas. Me gusta caminar por Jaén, es lo que hace la gente en las noches que no encuentra lugar donde ir, pasear, una ciudad de paseantes, de miradas y charlas, de gente discreta, ojos negros y hombres enjutos.
Mañana fresca donde los ochíos mojados en café con leche traen de nuevo, tras el sueño reparador, la actividad frenética que dos niños pueden aportar a un hogar feliz, porque estoy en un hogar feliz, donde las caricias se regalan a chorros, donde los gritos de emoción son continuos, donde cada uno corre su carrera a su propia velocidad y donde la humildad es esencia de este mundo feliz que han logrado mis seres queridos; el día se va rellenando y vendrán tartas de crema y canela, sabores a marisco y paella, el café calentito que unas manos incansables de persona buena que me quiere traeran tras la siesta... !Que bien sabe que te mimen, que te cuiden¡¡¡
Y es que aquí se cuida a las personas, se las mima, se las quiere, se piensa en los pequeños detalles que hacen la vida más agradable a los demás, se piensa en los demás, es una casa y familia sanas.
El hombre solo se siente afortunado y triste, el tiempo pasa como en un suspiro y quedan dos días para el retorno a su hogar, donde también es feliz, pero solo; el mar me espera para que le cuente lo que ví y esta sierra hermosamente dura y fría quedará atrás habiéndome regalado nuevos tiempos, nuevos recuerdos, nuevas miradas y encuentros inesperados con gentes que creí haber perdido y sin embargo una mano amiga descubre que no, que la humildad permite conservar lo puro, la esencia, el cariño, lo que queda siempre entre dos seres humanos y les une para siempre.

miércoles, 5 de enero de 2011


Ando recogiendo miradas en Jaén, mi ciudad desde que la vida me hizo nacer de nuevo aquí tras robarme la mitad de mi alma la muerte horrenda. Vengo pleno de serenidad, de tiempos hermosos y tranquilos, donde miro la vida otra vez como recien bañada, plena de rocío fresco que impregna mis horas, mis libros, la música, el tiempo que vivo y las gentes que amo. Encuentro caras de alegría, voces y gritos, carreras, ojos que descubren el mundo a cada minuto, manos pequeñas que me esconden el teléfono en un cajón perdido y me tienen incomunicado sin darme cuenta, mucha falta no hará¡¡¡.
Recibo el cariño a cada segundo y encuentro unas manos pequeñas pegadas a mi pantalón que me piden le suba a una altura digna para ver, para observar y despues... pedir. Viajo hasta aquí cada año a tomar las uvas a destiempo pues nadie se calla y no hay manera de escuchar las campanadas, deambulo comiendo ochíos en Martinez Maldonado, disfruto en el Wok nuevo aunque... me dice la sonrisa de un niño inquieto... "no es lo mismo que en Málaga". Cortamos jamón y no dejamos que el plato se llene, el cortador está cansado de nosotros y todo lo ahoga la risa; el frío deja el baho en la ventana y un cielo gris deja paso a otro azul en segundos, y mientras el castillo observa la locura de una ciudad envuelta el obras permanentemente a la espera de ideas absurdas salidas de algún ideólogo que se ha propuesto endeudar a esta ciudad.
Y la vida del hombre solo pasa tranquila entre visitas a amigos, recorrido por el hospital y antigua morada de trabajo, de horas de encanto a la luz de la mente.
Disfruto mi ciudad y la quiero más, pero aún me siento queriendo venir para siempre aquí, todo se andará.
Segundos, instantes, momentos que hacen feliz a un hombre solo rodeado de cariño, imágenes para siempre y locura controlada entre besos, besos, muchos besos y caricias... hummm que bien huele Jaén en invierno.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Feliz Pascua de Navidad 2010 desde el calorcito de mi corazón.




Ara que la nit sa fet mes llarga
Ara que les fulles ballen dances al raco
Ara que els carrers estan de festa
Avui que la fred du tants records

Ara que sobren les paraules
Ara que el vent bufa tan fort
Avui que no fa falta veuret ni tan sols parlar
per saber que estas al meu costat.

Es nadal al meu cor
quan somrius content de veurem
quan la nit es fa mes freda
quan t'abraçes el meu cos
I les llums de colors
m'iluminen nit i dia
les encens amb el somriure
quan em parles am el cor

Es el buit que deixes quan t'aixecas
Es el buit que es fa a casa quan no hi ha ningu
son petits detalls tot el que em qeda
Com queda al jersei un cabell llarg.

Vas dir que mai mes tornaries
El tems pacient ha anat passant
Qui havia de dir que avui estaries esperant
que ens trobessim junts al teu costat.

Es nadal al teu cor
quan somric content de veure't
Quan la nit es fa mes neta
quan m'abraço al teu cos
i les llums de colors
m'iluminen nit i dia
les encen el teu somriure
quan et parlo am el cor.
Josep Thió

jueves, 25 de noviembre de 2010

El otoño


LAS HOJAS DEL AUSENTE

¿Qué miran tus labios silenciosos?
Un beso amarillo abraza detrás de ti el jardín
Los muertos buscan sus heridas
¿Qué miran tus labios silenciosos?
Un beso amarillo cierra detrás de ti el jardín.
Los muertos te susurran sus edades y se enfrían.

Una ventana en tu carne se abre y se cierra
Una ventana que no te ve
¡Qué pesada es tu ausencia!
¿Quién respira toda la noche sobre mi cabeza y no le respondo?
¡Qué pesada es tu ausencia!
¿Quién respira toda la noche sobre mi cabeza para que no le responda?

El niño se mira en el espejo de sus lágrimas
Con los ojos cuenta sus dedos
Y cada vez que cuenta sus dedos, sus ojos lloran
Y en sus lágrimas se reflejan. De su cabeza una naranja rueda hacia su voz pero no la oigo.
De su rostro un pájaro salta y cae muerto en mis ojos.

Voy desde el alba. Ningún rostro se despierta bajo mis pasos.
Desde el alba voy. ¿Cómo es que el deseo que nombro no se despierta? ¿Cómo es que no se abre el deseo de ignorar este cuerpo que no conozco? ¿Cómo no hacer resurgir este deseo?
Voy desde el alba. Y mis pasos que resuenan no señalan ninguna presencia.

PAUL SHAUL
(1942)

sábado, 30 de octubre de 2010

El agua






Cuando era pequeño tenia un don, que ni siquiera sabía que era don y que lo tenía, podía ver cosas a través del agua, cosas del futuro, imágenes, gentes, tiempos y secuencias que estaban por venir; hablaba de ello y mi madre me prohibió hacerlo, saber el mañana solo podría traer problemas, instaló el miedo en mí y, cuando en la noche el agua venía a mi sueño cargada de futuro, rezaba sin descanso para que el por venir se marchara dejándome indemne.
El tiempo pasó y el futuro se hizo ahora, el presente se encargó de hacer al hombre solo más sereno, más maduro, más solitario y más exigente consigo y el mundo. Las horas de risas se hicieron menos, las de llanto aumentaron, las pérdidas se dignaron hacerse presentes y las traiciones, abandonos, soledades, desengaños... formaron parte de la guarida del hombre solo junto a las alegrías, los reencuentros, lo nuevo y los proyectos; la vida se hizo presente en un hombre que tuvo que vivirla solo y en ello está.
El hombre vió pasar estaciones, los árboles crecer, sus jazminez dar fruto y cada otoño plantar jacintos en su ventana para olerlos en Marzo, la rutina se hizo común a la vida del hombre solo y éste se negó a que así fuera. Luchó con todas sus fuerzas teniendo siempre proyectos nuevos, andares por lugares y gentes, abriendo las puertas de su casa a lo nuevo y al amigo viejo, dejando que el perdón pusiera cosas en su sitio.
Mañana subo a Jaén, a celebrar el cumpleaños de un niño, a mirar las risas jugando en el campo y romper piñatas repletas de caramelos, a comer bizcocho y a sentirme rodeado del cariño de muchos, de la ternura que habita en mi familia escogida, en los amigos sinceros y perennes, los que perdonan y piden perdón, a beber vino de pasas y a contar historias de todos para sentirnos más unidos, más queridos, más conocidos.
Una tierra que recuerdo y quiero, a la que regreso siempre y donde no nací, me nacieron por segunda vez.
Se acerca el invierno y prepara el otoño maduro, repleto de proyectos, de horas de estudio en la casa solitaria, dejando que la lluvia se acerque a mi ventana y saliendo, de tanto en tanto, a buscar el viento y jugar con él dejándole mecer mi cometa. Quiero oler pronto las hojas del jardín botánico, quiero sentirme nublado entre grises algodones del cielo malagueño, quiero llorar a solas entre palmeras enanas y cascadas verdes del romántico jardín; se acercan días de celebraciones, de recuerdos, de aniversarios que cumplen quienes ya no están, de miedos que se fueron y gentes vivas, como alguien querido me dijo alguna vez, siempre en mi recuero.
Mañana subo a Jaén, a mirar el castillo y comer aceite, a beber vino de Frailes y a caminar por calles de piedra e historia.
Otoño, plantones en macetas que esperan nacer a la vida en unos meses, me afano plantando proyectos, de vida, de gentes, de casa... y mientras tanto sigo metido en el agua de tanto en tanto, nadando entre agua azul y dejando que el silencio me lleve a imágenes del futuro que ya no me dan miedo, a las que no alejo rezando.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Fin del verano


Acaban días de un verano caluroso pero fresquito en el corazón. Tuve tiempo de reir, emocionarme, sentirme vivo, muy vivo, mirar la sonrisa de seres queridos y hacerme el serio cuando tocaba regañar, mirar por la venta y ver como los días de cariño pasaban por la calle, subian por la terraza y se quedaban en casa, como los jazmines y su olor, como la luz de la luna llena que sorprende en los montes de Málaga, mirando el cielo y sus estrellas, adivinando la oscuridad de un mar cercano que se huele, viviendo el fresquito venido a los lagares cercanos y contando historias de moros, familias extrañas y tiempos de otras gentes que pasaron dejando recuerdo.
Hubo un tiempo en que recibí clases de no confiar en la gente, muchos se afanaron en ello, darme lecciones era su tarea al pasar por mi casa, al meterse en mi vida y querer romper el cachito de corazón vivo que dejó la fría de la guadaña el día que se llevó la mitad de mi alma con ella, en aquellos tiempos en que la droga servía para mitigar el dolor que las leyes no dejaban eliminar con morfina y el cáncer se empeñaba en machacar a quien se amaba; un tiempo en que las nuevas personas vestidas de fiesta, de risas, de cariño, de verdad y que extendian la mano... esa mano que se desvanecía igual que los vestidos de mentira... querían darme lecciones de desconfianza, tuve suerte, suspendí.
En las noches tristes del hombre solo salían fantasmas que avisaban del cuidado con la dulzura de las cosas por miedo a acostumbrarse, de nada sirvió, el hombre se acostumbró a ello y busca diariamente, negándose a creer que el mundo miente, que la gente es mala y creyendo en el hombre, el otro hombre que pasa por la ventana y llama al cristal, que no olvida el número de teléfono, que piensa y siente perder el tiempo sin acercar la mano a una mano amiga.
Viene el otoño, la brisa marina es más fresca, los jazmines no dejan de salir y crecer, su olor impregna el salón y la terraza sigue verde de vida, un nuevo quinqué envuelve las paredes de sombras, las letras del libro se hacen más amigas e íntimas, el agua de la fuente feng shui se deja oir en su caer rutinario, las hojas en el jardín de la Concepción se tornan ocres y los nenúfares se abren antes impregnando el paseo de un hombre solo entre el romanticismo que le acompaña eternamente. Es la vida que renace, en otoño también, como hace el hombre solo desde el tiempo en la fría de la guadaña se llevó su mitad de alma, renace cada día, revive y resucita levantando la mano hacia el cielo, buscando tocarlo, en el amor, en el sexo, en el tiempo, en el cariño, en la familia encontrada, en la ventana que le deja mirar y en este fresquito de otoño cercano que se adivina y agradece.
Es la vida que rezuma chorros de alegría por las paredes llenas de sombras de quinqué nuevo, azul, de letras adivinadas entre luces tenues, de músicas que suben el alma del hombre al cielo... allá donde tiene la mano y el alma.







MACACO : Con la mano levantá

Con la mano levantá,

al pasado le digo adiós
y el futuro que vendrá
dicen que pende de un hilo.
Y el presente aquí contigo,
mano a mano, oye mi hermano
disfrutar camino (bis).
Con la mano levantá...
De puntillas pa tocar,
voy subiendo un escalón,
escribiendo otra canción de escaleras al cielo,
busco un sitio pa saltar que me de alas pa volar,
realidad a ras de suelo.
Con las manos levantás,
no nos vieron al pasar,
cuantas manos hay que alzar
para que escuchen de nuevo,
tu arma la imaginación,
tu escudo no protection,
intuyendo el movimiento.
Con la mano levantá...
tocaré...voy tocando el cielo....
Salté la valla,
corrí mil batallas,
pero aquí estoy de nuevo.
Perdí el aliento,
pero no me siento,
busco carrerilla,
pa saltar, pa saltar, pa saltar, pa saltar.
Con la mano levantá...