lunes, 3 de agosto de 2009

Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones. Marcel Proust





Sigue avanzando el verano y unos se van de vacaciones mientras otros regresan... "el hombre solo" se reserva sus días de ansiado tiempo sin pensar en crear nada, sin hablar apenas, donde solo pueda escuchar y estar, mirar, viajar, dormir, leer y descubrir nuevas gentes en lenguas y literaturas extranjeras... ¿acentos italianos de la Toscana? ¿puro frances de Normandía? ¿Tierras irlandesas?... no se decide aún donde pasará esos días finales del otoño y quiere llenar su mirada de ocres, de frío y niebla, de conversaciones lentas y suaves, de tiempos encerrados en una buena copa con el grado justo de alcohol.
Llegará ese tiempo ansiado, cuando los demás hayan regresado y el trabajo creativo haya dado sus frutos que ahora se gestan; entre maquetación de una revista que engrose el año vivido junto a mentes enfermas que escriben y cuentan desde la normalidad más absoluta, junto a los pasos nuevos de un psicoballet que se prepara para mostrar la mejor cara a un publico entregado y donde exponer la salud mental ganada a fuerza de músicas, danza creativa y risas, muchas risas acompañadas de horas eternas de constancia... "añadiendo un poco a lo poco y haciéndolo así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho" (Hesíodo)... y ese es el pensamiento que nos une y mantiene en la espera constante de quien sabe que hace algo grande para algunos que se sienten pequeños, el sueño a tocar con las manos y que es posible, la belleza.
Los días pasan entre amigos que vienen, otros que se despiden, algunos que lloran en la lejanía por contratiempos que se ayuda a pasar como se puede, prometiendo una vuelta a esa tierra calurosa y que tanto amo, ese paraiso interior que se llama Jaén, pronto será para poder abrazar, besar, reir y escuchar, secar las lágrimas de quien llora y mira al futuro que se gesta, incluso en su vientre y, mientras tanto, da un nuevo rumbo a su vida, nunca, nunca es tarde para sobrevivir.
Los días se prometen llenos de conciertos de clásica, resultado de cursos nuevos de alumnos adelantados en el conservatorio, allá donde el hombre solo quiere aprender violonchelo y cumplir otro sueño, una sala nueva con tintes del XIX y puesta en hermosura para recibir a los amantes de esa buena música que entrega el alma a la serenidad. Soy un afortunado de vivir donde vivo, de mantener mi lugar y haberlo encontrado, entre lo que gusto y disfruto, pasando mis horas eternas entre las obras primeras, las maquetas como las llama el hombre solo de un Rodin maravilloso que crea una esfinge encima de una columna de marmol a punto de saltar, o da vida a la tristeza en hierro o al pensar en un sillón... ese Rodin que nos acompañará hasta finales de Agosto, o aquel otro Picasso renovado por fín en su museo malagueño, donde traen su obra buena, la que siempre debió estar por aqui para ser admirada y es gratis su visita cada ultimo domingo de mes.
El hombre mira por la ventana fresca que deja entrar el aire marinero de esta tierra entrega a la Virgen del Carmen y con sus olores de fiesta aun en la brisa, mirando un cielo azul repleto de estrellas que prometen refrescar los pies y el seso entre las aguas nocturnas de una playa vacía y al calor de un buen chorizo asado en una moraga de Agosto, huyendo de la feria para turistas y buscando el tiempo compartido entre almas que tiemblan al arruyo de un verso, al temblar de una copla bien cantada y de unos acentos aprendidos en miles de kilometros a la redonda y que esta tierra unió.
El hombre disfruta Agosto que empieza y sueña con su Septiembre agotador, con su Octubre prometedor y con la feria de San Lucas, la última de España, antes de irse a las tierras que pueblan ya su cabeza.
Las calles parecen menos bulliciosas en estos tiempos de crisis, la gente está más reservada y Málaga más tranquila, mas serena y más fresca tras el agotador terral de Julio que pensamos se despide ya, aunque algunos días nos vendrán aún.
Sigue el deambular de la creación en psicoballet y en sueños que se van cuajando, en ideas multiples de espíritus creativos que se unieron para poner al servicio de la salud mental de algunos la música, el arte, la belleza, la luz, el color y el dolor... la paciencia infinita y el hacerse más persona para comprender a otras personas.
El hombre disfruta entre lecturas republicanas de otro tiempo, entre historia de un pais que no quiere repetirla y el hombre la aprende para saberse heredero de esa historia y de esa capacidad para no inflingir más dolor al que hubo. Espera el hombre encontrarse con amistades perdidas hace tiempo y que un poco de silencio hicieron más viejas y más deseosas de encontrarse, de contarse vivencias, de acariciarse el alma y el cuerpo y mirarse a los ojos para sonreir... es tiempo de mirar las estrellas bajo el fresco de la noche y si hace frio.... un buen chal sobre los hombros, una taza de te caliente y un chorro de conversación, lo mejor para encender de nuevo al ser.


1 comentario:

fabi dijo...

Que decirte? Ya sabes que lo cuentas bien, tanto casi que puedo imaginar de escuchar esta musica clasica, y desfrutar de ella como tu lo haces...
Leerte es siempre un placer :D

A presto!